Gineceo

Blog de María Tenorio

Matrioskas con quevedos

Esas gafas  llamadas quevedos, en honor al escritor español Francisco de Quevedo, adornan los rostros de las más recientes matrioskas producidas en el Gineceo, y el mío propio. Los fingidos anteojos dorados no son otra cosa que las tijeras de bordar que recibí como parte del premio de &Stitches. ¿A que los quevedos nos hacen ver interesantes y cultas? ¿Saben ustedes por qué?

Los quevedos, que carecen de patillas y se ajustan en la nariz, se volvieron un signo de distinción en los siglos anteriores al XIX, según dice Wikipedia en una brevísima entrada. “Retratarse con quevedos era un símbolo de prestigio, por su precio, y porque presuponía una cabeza letrada detrás de los mismos, pues servían para ver de cerca letras o números, necesidad antes muy elitista, ante una extensa mayoría analfabeta”, comenta la revista Rinconete, del Centro Virtual Cervantes, en su explicación de la etimología de esta palabra.

Más información sobre este “signo de riqueza y de erudición” en el blog Medicina y arte de Francisco Doña.

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